Después de leer el artículo varias veces, he llegado a la conclusión de que es un texto lleno de tópicos dialécticos. Este discurso viene repitiéndose año tras año con la intervención del Papa, el Director General de la FAO, ministros...etc, y poco se ha conseguido al respecto.
Todos nos sabemos muy bien la parte teórica: “Una persona hambrienta jamás puede ser libre”, y, entendemos semánticamente los conceptos “compartir, generosidad y cooperación”, sin embargo, y a pesar de que disponemos de conocimientos y medios financieros suficientes para garantizar la seguridad alimentaria para todos, no estamos dispuestos a que ese “Ahora” al que alude Diouf, llegue. ¿Por qué? Porque en el fondo el ser humano, no es solidario, ni generoso, ni desea compartir, si con ello se ve afectada su calidad de vida, si eso conlleva una alteración en la sociedad del bienestar.
Dar una solución, como es la de invertir en niñas y mujeres (ya me parece una solución sexista), en desarrollo rural, en agricultura, cuanto menos, me parece pura demagogia. El 10% de la Humanidad que vive cómodamente, que tiene garantizado el alimento y la gula también, que se pasea por el mundo motorizado cueste lo que cueste el petróleo, que tira la comida de su niña feliz, porque no le gusta, y derrocha luz y agua con la mayor naturalidad, tiene la desfachatez de exhibirse ante el otro 90% como seres buenos y caritativos, que van a ser capaces de ayudar, porque manejan las claves del éxito, con la mayor arrogancia.
Día Mundial de la alimentación para millones de personas que sufren las consecuencias de nuestra vida despilfarradora, que sufren las consecuencias de gobiernos inermes y que son víctimas del egoísmo afincado en esta sociedad materialista que de vez en cuando deja caer una moneda para acallar su conciencia y seguir derrochando.
Artículo que se menciona de la FAO: Día Mundial de la Alimentación






