Aprovechando que se conmemora el Bicentenario del gran autor romántico M. José de Larra, quiero rendir homenaje a este ilustre escritor y hombre grande donde los haya.¿Qué es ser inmortal? Si las obras de Larra se siguen reeditando, si su alma permanece entre los vivos, si todavía lo buscan quienes mantienen afinidades inconformistas y progresistas, amantes de la libertad, Larra tendrá siempre 27 años.
Fue un rebelde a ultranza y el escritor mejor pagado de su tiempo, sin embargo albergaba un romanticismo sin esperanza, una melancolia torturada por una incesante actividad interior y una insatisfacción amorosa , lo suficiente para acabar con un pistoletazo en la sien, sin apenas manchar su florida gorguera.
Padre del periodismo moderno, audaz, crítico, visionario, víctima del hastío propio de quien en tres meses acumula experiencias que otros no consiguen en diez lustros. Niño prodigio de las letras,inteligente, generoso, hipocondríaco, orgullosos, misántropo, próximo a Valle Inclán y Quevedo, y, hasta el mismísimo Goya, fue una figura arrebatadoramente humana, que puso "patas arriba" la sociedad fernandina de su tiempo y que buceó hasta el lugar más recóndito para pedir cuentas al ser humano sobre sus actos.
¿Fue su suicidio, un acto de valentía o de lógica acorde con sus pensamientos? Cada cual dará la respuesta que le parezca más oportuna? Lo que es cierto es que Larra condenó al hombre y su falacia, a los urdimbres egoistas que teje, al sinsentido de la vida que nos rodea, a una sociedad empobrecida espiritualmente y que adolecía de todos los males; atacó el borreguismo, y a ese espacio decimonónico que le tocó vivir y que podía llamarse " el infierno sartriano", a esa clase culta afrancesada sin auténtica educación y a una clase media maleducada,a la grosería y la chabacanería, al patriotismo equivocado, y, por supuesto atacó los toros y la siesta como categoría de diversión nacional, de lo que sólo puede derivarse brutalidad y sopor.
El espectáculo estaba servido a su alrededor, sólo necesitaba de una butaca de teatro para ponerse a contemplar y escribirlo.
Os recomiendo pues la lectura de sus Artículos.
Las referencias existenciales que he leído de Jesús o las preocupaciones por el medio ambiente, en relación a la energía nuclear, de Ángel, así como el color rosa al que nos invita José Manuel, todo eso ya estaba implícito en la cabeza de Larra en plena juventud. Hubiera sido estupendo haberlo conocido en vida y haberlo invitado a nuestra tertulia, aunque en este caso, como diría Jesús, para tomar apuntes.
Mi admiración por este amante de la libertad y la justicia , adelantado generador de ideas, excelso prosista y un gran icono del romanticismo español.
Pilar Rodríguez
Fue un rebelde a ultranza y el escritor mejor pagado de su tiempo, sin embargo albergaba un romanticismo sin esperanza, una melancolia torturada por una incesante actividad interior y una insatisfacción amorosa , lo suficiente para acabar con un pistoletazo en la sien, sin apenas manchar su florida gorguera.
Padre del periodismo moderno, audaz, crítico, visionario, víctima del hastío propio de quien en tres meses acumula experiencias que otros no consiguen en diez lustros. Niño prodigio de las letras,inteligente, generoso, hipocondríaco, orgullosos, misántropo, próximo a Valle Inclán y Quevedo, y, hasta el mismísimo Goya, fue una figura arrebatadoramente humana, que puso "patas arriba" la sociedad fernandina de su tiempo y que buceó hasta el lugar más recóndito para pedir cuentas al ser humano sobre sus actos.
¿Fue su suicidio, un acto de valentía o de lógica acorde con sus pensamientos? Cada cual dará la respuesta que le parezca más oportuna? Lo que es cierto es que Larra condenó al hombre y su falacia, a los urdimbres egoistas que teje, al sinsentido de la vida que nos rodea, a una sociedad empobrecida espiritualmente y que adolecía de todos los males; atacó el borreguismo, y a ese espacio decimonónico que le tocó vivir y que podía llamarse " el infierno sartriano", a esa clase culta afrancesada sin auténtica educación y a una clase media maleducada,a la grosería y la chabacanería, al patriotismo equivocado, y, por supuesto atacó los toros y la siesta como categoría de diversión nacional, de lo que sólo puede derivarse brutalidad y sopor.
El espectáculo estaba servido a su alrededor, sólo necesitaba de una butaca de teatro para ponerse a contemplar y escribirlo.
Os recomiendo pues la lectura de sus Artículos.
Las referencias existenciales que he leído de Jesús o las preocupaciones por el medio ambiente, en relación a la energía nuclear, de Ángel, así como el color rosa al que nos invita José Manuel, todo eso ya estaba implícito en la cabeza de Larra en plena juventud. Hubiera sido estupendo haberlo conocido en vida y haberlo invitado a nuestra tertulia, aunque en este caso, como diría Jesús, para tomar apuntes.
Mi admiración por este amante de la libertad y la justicia , adelantado generador de ideas, excelso prosista y un gran icono del romanticismo español.
Pilar Rodríguez